
En 1752 Benjamín Franklin llevó a cabo el famoso experimento que demuestra que el ambiente está cargado eléctricamente y que los rayos no són más que descargas repentinas de este potencial.
Desde entonces hasta ahora la ciencia no ha llegado mucho más lejos en cuanto a la protección contra los rayos. La comunidad científica se ha centrado en la optimización de aquel rudimentario mástil puntiagudo del siglo XVIII, la denominada Punta Franklin, hasta conseguir aparatos que, o bien con componentes radioactivos en su interior o bien conectados a una fuente de alimentación, potencian la atracción del rayo para intentar que caiga sobre ellos salvaguardando así la edificación que pretenden proteger.
Sin embargo, las carencias de la tecnología convencional de protección contra los rayos siguen siendo hoy en dia evidentes. Pocos aparatos electrónicos cercanos al punto de caída de un rayo resisten la fuerte radiación inducida por hasta 30.000 Amperios, incluso en el supuesto de que la descarga se haya producido en un pararrayos y haya sido conducida a tierra de manera controlada.
Prototal®, lejos de pretender conducir el rayo o reducir sus efectos propone el Sistema de Inhibición de la Formación del Rayo®, que convierte la zona protegida en “invisible” para el rayo y reduce drásticamente la probabilidad de que se produzca su caída, de manera que cualquier otro punto tendrá muchas más posibilidades de recibir el impacto de un rayo que la zona protegida. Por consiguiente, Prototal® está en condiciones de afirmar que su Inhibidor evita la formación del rayo.
Desde el gigantesco paso de Franklin en el siglo XVIII se entiende la aparición del Inhibidor de Rayos como un paso más, de similar relevancia y magnitud, en el campo de la protección contra los rayos.
Desde entonces hasta ahora la ciencia no ha llegado mucho más lejos en cuanto a la protección contra los rayos. La comunidad científica se ha centrado en la optimización de aquel rudimentario mástil puntiagudo del siglo XVIII, la denominada Punta Franklin, hasta conseguir aparatos que, o bien con componentes radioactivos en su interior o bien conectados a una fuente de alimentación, potencian la atracción del rayo para intentar que caiga sobre ellos salvaguardando así la edificación que pretenden proteger.
Sin embargo, las carencias de la tecnología convencional de protección contra los rayos siguen siendo hoy en dia evidentes. Pocos aparatos electrónicos cercanos al punto de caída de un rayo resisten la fuerte radiación inducida por hasta 30.000 Amperios, incluso en el supuesto de que la descarga se haya producido en un pararrayos y haya sido conducida a tierra de manera controlada.
Prototal®, lejos de pretender conducir el rayo o reducir sus efectos propone el Sistema de Inhibición de la Formación del Rayo®, que convierte la zona protegida en “invisible” para el rayo y reduce drásticamente la probabilidad de que se produzca su caída, de manera que cualquier otro punto tendrá muchas más posibilidades de recibir el impacto de un rayo que la zona protegida. Por consiguiente, Prototal® está en condiciones de afirmar que su Inhibidor evita la formación del rayo.
Desde el gigantesco paso de Franklin en el siglo XVIII se entiende la aparición del Inhibidor de Rayos como un paso más, de similar relevancia y magnitud, en el campo de la protección contra los rayos.



